La magia de los libros en la temprana edad
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Por qué los libros son una herramienta clave para formar identidad, orgullo y sentido de pertenencia en familias biculturales
Para las mamás latinas que criamos a nuestros hijos en Europa, los días están llenos de decisiones pequeñas pero profundas: en qué idioma hablar en casa, cómo transmitir nuestras raíces, cómo explicar que pertenecer a dos culturas no es una contradicción, sino una riqueza.
En ese camino, hay una herramienta silenciosa pero poderosa que acompaña a muchas familias biculturales desde los primeros años de vida: los libros infantiles.
No es casualidad. La ciencia, la pedagogía y la psicología infantil respaldan lo que muchas madres intuimos: los libros no solo enseñan, ayudan a construir identidad.
1. Los libros vuelven tangible lo que aún es abstracto
Durante la primera infancia, los niños piensan de manera concreta. Según Jean Piaget, entre los 2 y 7 años los niños se encuentran en la etapa preoperacional, en la que necesitan apoyos visuales y materiales para comprender el mundo.
Para un niño pequeño, conceptos como país de origen, familia lejana o tener dos culturas pueden resultar abstractos cuando solo se explican con palabras.
Un libro ilustrado transforma esas ideas en imágenes, escenas y personajes reconocibles. Lo que antes era invisible se vuelve real, cercano y comprensible.
Fuente:
Piaget, J. (1952). The Origins of Intelligence in Children.
2. Imagen y palabra juntas crean una comprensión más profunda
La ciencia cognitiva demuestra que aprendemos mejor cuando combinamos texto e imagen. La Teoría de la Doble Codificación, desarrollada por Allan Paivio, explica que el cerebro infantil procesa la información a través de dos canales: el visual y el verbal.
En los libros ilustrados, esta combinación:
- mejora la comprensión
- refuerza la memoria
- hace que el aprendizaje sea más duradero
Para un niño bicultural, ver ilustradas dos lenguas, dos comidas o dos paisajes refuerza la idea de que ambas realidades coexisten y son igualmente válidas.
Fuentes:
Paivio, A. (1986). Mental Representations: A Dual Coding Approach.
Mayer, R. (2009). Multimedia Learning.
3. Lo que está en un libro se percibe como legítimo
Desde muy pequeños, los niños aprenden que los libros “explican el mundo”. Según el psicólogo educativo Jerome Bruner, los libros son artefactos culturales que transmiten conocimiento socialmente validado.
Para una familia bicultural, esto es clave:
cuando un niño ve su historia reflejada en un libro, entiende que su forma de vivir no es solo algo propio de su hogar, sino algo que existe, que se reconoce y que merece ser contado.
El mensaje implícito es poderoso: “mi historia importa”.
Fuentes:
Bruner, J. (1996). The Culture of Education.
Olson, D. (1994). The World on Paper.
4. El libro ofrece permanencia y seguridad
A diferencia del lenguaje oral —que desaparece una vez pronunciado— el libro permanece. Puede releerse, señalarse, compartirse y redescubrirse una y otra vez.
Organismos como la UNESCO y la OECD destacan que la repetición y la estabilidad del texto escrito fortalecen el aprendizaje en la primera infancia.
Para los niños migrantes o biculturales, esta permanencia aporta seguridad:
el libro se convierte en un lugar estable donde su identidad siempre está representada, incluso cuando el entorno cambia.
Fuentes:
UNESCO (2014). Teaching and Learning: Achieving Quality for All.
OECD (2012). Let’s Read Them a Story!.
Y cuando ese libro se lee en voz alta, el impacto se multiplica
La voz del adulto, el momento compartido y la repetición de palabras e imágenes transforman la lectura en una experiencia afectiva. Diversos estudios sobre alfabetización temprana muestran que leer en voz alta fortalece el vínculo emocional con los libros y ayuda a que los niños integren el contenido como algo propio.
En las familias biculturales, estos momentos se convierten además en espacios íntimos donde lengua, identidad y afecto se entrelazan.
5. Los libros como espejo: identidad, orgullo y sentido de pertenencia
La investigadora Rudine Sims Bishop describe los libros como espejos, ventanas y puertas. Cuando los niños se ven reflejados en los libros, estos actúan como espejos que validan su identidad.
En el caso de niños biculturales, los estudios en educación intercultural muestran que una representación positiva:
- fortalece la autoestima
- fomenta el orgullo por los orígenes
- reduce la sensación de no pertenecer del todo
El lingüista y pedagogo Jim Cummins subraya que la identidad es un factor central en el desarrollo emocional y educativo de los niños multilingües.
Fuentes:
Bishop, R. S. (1990). Mirrors, Windows, and Sliding Glass Doors.
Cummins, J. (2001). Identity Negotiation in Multilingual Education.
OECD (2018). The Resilience of Students with an Immigrant Background.
Un mensaje para las mamás ( y papás) latinos
Elegir libros que reflejen ambas culturas no es un gesto pequeño.
Es una forma de decirle a tu hijo, desde muy temprano:
Tu historia es real.
Tus raíces importan.
Y no tienes que elegir entre ellas.
En BicuKids creemos que los libros no solo cuentan historias:
ayudan a construir identidad, orgullo y sentido de pertenencia, página a página.
PD: En un próximo artículo profundizaremos en por qué leer en voz alta desde la primera infancia es una de las herramientas más poderosas para acompañar el desarrollo emocional y cultural de los niños.